jueves, 4 de agosto de 2016

Parte XI

Parte XI





Me besó.

Esta vez no fui yo, si no él.

No me dio tiempo de reaccionar, al igual que yo no le di el tiempo aquella vez.

Estaba confundida, parecía un sueño, un sueño hecho realidad. Pero sus labios, sobre los míos, como esa noche, su mismo sabor y su olor tan embriagador, todo era tan real.

Así que reaccioné y respondí a su apasionado beso.

Rodeé su cuello con mis manos y él hizo lo mismo con mi cintura, apegándonos más.

Se sentía tan bien probar esos labios de nuevo, mejor que la cerveza de mantequilla, me atrevería a decir.

Yo iba retrocediendo hasta que mi espalda tocó la pared, di un salto rodeando su cadera con mis piernas, presionando nuestras intimidades.

Ambos gemimos.

Él siguió con su beso cargado de lujuria, bajando a mi cuello, depositando suaves besos y a la vez tocando mis piernas, levantándome más, haciendo que yo vuelva a soltar un gemido, me llevó hasta el escritorio, quitándome la corbata y la blusa con desesperación, cuando se hubo desechado de esas prendas, se separó y me contempló, me sonrojé y él sonrió, haciendo temblar mis piernas.

-Eres hermosa, ______

Lo dijo con mucha ternura, entre sorprendido y maravillado, como si recién lo hubiera notado, pero no tuve tiempo de pensar más, pues se volvió a acercar a mi rápidamente, depositando besos por mi pecho, abrazándome, besándome, quitó mi brazier y lo tiró quién sabe donde, bajó sus besos a mis pechos dándome placer. Su boca siguió descendiendo, hasta besar mi vientre, y luego volvió subir sus labios, sentí sus manos tratando de desabrochar la cremallera de mi falda, lo ayudé y él se deshizo de la prenda tan rápido como pudo, y con la misma velocidad me quitó las bragas.

Lo besé como nunca antes había besado a un chico, bajé del escritorio y lo acorralé. Le quité la corbata que aunque lo hacía ver increíble, estorbaba, volví a besarlo mientras desabrochaba su camisa, cuando la quité por completo mis manos acariciaron su tan fornido pecho y mis labios bajaron haciendo un recorrido, desde su barbilla, hacia el cuello, besando su pecho, llegando al torso, desabroché sus pantalones y se los saqué rápidamente; por el bulto en sus boxers supe que estaba tan ansioso por esto como yo.

Mientras acariciaba su pecho él me levantó y me volvió a sentar en el escritorio besándome salvajemente, sus manos iban desde mi cuello a mis pechos, masajeándolos, tocando mi cintura, delineándola con sus dedos, a mi trasero, apretándolo, luego hacia mis piernas. Estuvimos acariciándonos y disfrutando el momento durante un rato hasta que él separó mis piernas y se puso en medio de ellas. Lo miré para encontrarme con sus ojos verdes brillantes, que se habían oscurecido por la lujuria, lo besé y cuando me separé de él, me observó expectante y pude entender su mirada, me estaba pidiendo permiso para seguir, si supiera que eso no era necesario, llevaba esperando esto por mucho tiempo, aun así asentí, él me sonrió y me besó, y en ese momento sentí una sensación única, al fin sucedía, Harry Potter me estaba haciendo suya... Y él era mio. Me levantó y me echó en el escritorio, seguimos gozando del placer que nos proporcionaba el cuerpo del otro por un buen rato hasta que al fin llegamos al climax, me sentía en la cima y por la sonrisa que esbozó Harry, supe que él se sentía de igual manera.

Recostó su espalda en el escritorio y me abrazó, colocándome encima suyo, juntando nuestros pechos, sintiendo nuestros corazones latir rápido.

Ninguno de los dos dijo nada, él seguía dentro de mí y así me sentía completa, feliz.

Todo fue tan perfecto, que aún no podía creer que había sido real, pero de algo estaba segura, si esto era un sueño, no quería despertar.

-Harry, ______, ¿están aquí...? - dijo alguien abriendo la puerta, reconocí su voz y entré en pánico - ¿¡Qué demonios!?


Ok, ahora sí, despiértenme.

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