V
En la cena de aquel día tuve la oportunidad de sentarme al lado derecho de Harry.
Él seguía igual que siempre conmigo, como si la escena del pasillo jamás hubiera ocurrido, no sabía si tomarlo como una buena señal o como una mala, de todas formas decidí darle algo en qué pensar en la noche.
Disimuladamente deslicé mi mano bajo la mesa y toqué su pierna, supe que había notado mi roce, pues detuvo su charla con Ginny, quien se encontraba a su lado izquierdo, para voltear a verme, mientras yo, seguía hablando con Ron sobre los Chudley Cannons como si nada pasara. Pero él me habló.
-Ah, ______ ¿Qu-qué estás haciendo?
Maldición Potter, no se atrevería a decir que estaba acariciando su pierna por debajo de la mesa, no frente a todos, no puede ser capaz, traté de disimular mi nerviosismo y volteé a enfrentarlo con una sonrisa.
-¿Si? Harry
-Ah... Digo que... Qué estás... - balbuceaba, mientras yo lo miraba rogando internamente que se callara -
-¿Qué sucede, Harry? - preguntó Ginny -
-¿Ah? No... Yo - le contestó aún mirándome, seguro vio en mis ojos la súplica de no delatarme - na-nada, Ginny - volteó a verla y dedicándole una sonrisa, volvió a su plática con ella -
Yo reprimí un suspiro de alivio, si Harry lo decía, me hubiera lanzado desde la Torre de Astronomía.
Saqué lentamente mi mano de su pierna, era rígida, musculosa, no pude evitar imaginármelo desnudo frente a mi, definitivamente, era mi perdición, cuando al fin logré quitar mi mano en su totalidad, él volvió a detener su charla con la pelirroja, pero esta vez no volteó a verme, si no simplemente retomó la conversación al cabo de un segundo o dos.
No sé en qué me estoy metiendo, no es que yo sea siempre así de atrevida, de hecho esta es la primera vez que lo intento, pero ya es muy tarde para retroceder, ya empecé con esto así que lo terminaré, sé que valdrá la pena y si de algo estoy segura es que tendré a Harry Potter entre mis piernas.

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