martes, 2 de agosto de 2016

Parte IV


IV



Tenía un plan trazado, básicamente se trataba de ir lento, sin levantar sospechas, no podía simplemente lanzarme a sus brazos (o a su entrepierna) sin una explicación. Me aseguré de que nadie, a excepción de Harry, se diera cuenta de mis intenciones, o todo se iría al fondo del lago negro.
Y vi la oportunidad.

Eran pasadas las 20:00 horas, estaba saliendo de la sala común, caminando por el pasillo del 7mo piso, que, por cierto, se encontraba bastante solitario, todos ya deben estar en el Gran Comedor.
Y me puse a pensar, como siempre, en Harry, considerando las consecuencias en caso no resultara el plan que había estado preparando la última semana; las probabilidades de que todo saliera mal eran más altas que las que me decían que sí terminaría bien, pero cuando lo vi, caminando lento en dirección a mi, todas mis dudas se disiparon. Si no arriesgo, no gano.
Pero no reaccioné, en serio, me quedé viéndolo, paralizada, como si me hubieran lanzado un Petrificus Totalus. Él venía del entrenamiento de quidditch, era obvio, pues llevaba el uniforme y lucía cansado. Debería haberme puesto a actuar de una vez, pero no, los nervios invadieron cada parte de mi cuerpo, estaba ahí parada, quieta, mientras mi cerebro trabajaba a mil, cada vez se acercaba más.
Cuando mis neuronas al fin conectaron, me enderezé y decidí poner en marcha mi plan: caminé hacia él, lentamente, moviendo las caderas más de lo usual, él se dio cuenta de mi presencia y me miró extrañado, como tratando de adivinar quién era la persona que se acercaba, se sacó los lentes que aún tenían algo de barro, los limpió, se los puso de nuevo y al darse cuenta que era yo, me sonrió, maldición, si supiera lo que me causa, mi corazón se aceleró. Y me detuve, él también, encontrándonos a mitad del pasillo.

-Hola, Señor Capitán

-Jaja- su risa, una de mis debilidades - ¿Señor Capitán? ¿A qué viene eso?

-No lo sé, te vi, ahí, parado con tu uniforme y me recordó que eres el capitán del mejor equipo de quidditch, de la mejor casa de Hogwarts

¿En serio? ¿No se me ocurrió nada mejor?.

-Solo lo dices porque eres Gryffindor

-No, no solo por eso - lo miré directo a sus ojos verdes, hubo un silencio mientras me devolvía la mirada -

-¿Y lo de señor? - preguntó terminando con el momento -

-Bueno, le da más autoridad, ¿no lo crees?

Estúpida.

-Claro que sí, ______ - sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo cuando dijo mi nombre -

-De acuerdo Señor Capitán - por qué sigo con eso - ¿Qué tal la práctica?

-Bastante bien, aunque si aceptaras ser parte del equipo, sería mucho mejor...

-Harry...

-Vamos, _____, eres una de las mejores golpeadoras que he visto

-Ok, te prometo que lo pensaré, Potter - él me sonrió y sentí mi corazón latir aun más rápido, si es que eso era posible -

-Bueno – habló sacándome de mis pensamientos - me voy a tomar una ducha

-Claro... ¿Quieres que te acompañe?

-¿Qué? - abrió sus ojos con sorpresa -

-Jaja, solo bromeo, Harry... Creí que el mejor capitán de quidditch de Hogwarts entendería un chiste

-¿El mejor?

-Sí - me acerqué a él acortando la distancia entre nuestros cuerpos - el mejor, no seas modesto - acaricié su pecho lentamente y vi que se tensó -

-Ah... si tu lo dices, gracias - tragó -

-De nada, adiós Harry - acerqué mi rostro al suyo y le di un beso en la comisura de sus labios - te veo en la cena – y sin más seguí mi camino -

Él se quedó quieto, lo sé porque volteé a verlo, me dio tiempo de admirar su glorioso cuerpo desde atrás por unos segundos, y luego volvió a caminar en dirección a la sala común.
No era un gran paso, pero al menos lo había logrado, hice que se tensara, puse nervioso a Harry Potter.

No hay comentarios:

Publicar un comentario