martes, 2 de agosto de 2016

Parte IX

IX



Y lo besé.           

Tomé su rostro entre mis manos y lo besé tan rápido que no le di tiempo de reaccionar, pero ¡vaya! Sus labios sabían mejor de lo que imaginé, al principio él se quedó estático, pero luego me siguió el ritmo, abrió su boca dejándole el paso libre a mi lengua, exploré cada rincón al igual que él lo hacía con la mía.

Él era tan bueno besando, que casi parecía un sueño, un sueño que iba a aprovechar, así que abrí las piernas y él se situó entre ellas, sentí una presión en mi centro y supe que se estaba excitando, gemí al sentir aquel bulto, él acariciaba mi cintura, luego pasó a mis piernas, tocándolas, me levantó la falda y volvió a presionar su eje en mi centro, subió sus manos hasta mi trasero apegándome más a él, volví a gemir, puse mis manos entre sus cabellos para profundizar aquel beso, mientras él seguía acariciando con desesperación desde mi cintura, hasta mis piernas y muslos, bajé mis besos a su cuello, él gimió, volví a subir mis besos a sus labios, rodeé su cadera con mis piernas presionando más nuestros centros, ambos gemimos, apretó más mi trasero con sus manos mientras me besaba con pasión, y luego se separó bruscamente de mi.

-¡No!

-¿Qué sucede? - pregunté algo agitada y sorprendida por su cambio de actitud -

-Esto, esto esta mal - respondió con la respiración entrecortada, tenía los labios rojos e hinchados, prueba del salvaje beso que él mismo acababa de romper -

-Harry - dije... tratando de calmarlo antes que se altere más -

Pero él simplemente me miró arrepentido y sin más, se fue del aula, azotando la puerta.

No sabía cómo sentirme ¿Había hecho algo mal? Bueno, mejor no me respondo, pero es que... él, vaya, es la primera vez que lo besaba y, fue... demasiado bueno, al menos el poco tiempo que duró, aún podía sentir sus labios sobre los míos, su sabor, y su erección en mi entrepierna, no podía sacármelo de la cabeza.

Pero por otra parte, él se había ido a mitad del beso, ¿no le habrá gustado? o peor aún, seguro ahora me odia, en ese momento fui consciente de que Harry probablemente nunca más quiera verme, ¿cómo podría verlo ahora? No podía creer lo idiota que fui.

Pensando en eso y en las terribles cosas que se vendrían ahora, me baje casi inconscientemente del escritorio y caminé hacia la Sala Común.

Aún seguía perdida en mi mente cuando dije la contraseña incluso antes que la Señora Gorda la preguntara, entré, ni siquiera hice caso al llamado de Hermione, solo subí las escaleras hacia los dormitorios, por suerte ninguna de mis compañeras se encontraba en la habitación, así que aproveché el tiempo en tomar una ducha larga, y lloré, lloré como no lo hacía desde hace tiempo. Sabía que había cometido una estupidez, sabía que había perdido a uno de mis mejores amigos, Harry Potter.

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