VIII
La
semana pasó, y otra más. Todos los días me dedicaba a cautivar de
alguna u otra forma a Harry, y él era, o muy inocente o muy tonto en no
darse cuenta de mis intenciones, o quizá, simplemente no quería aceptar
que su pequeña amiga fuera capaz de seducirlo.Pero ya estaba cansada de
esos pequeños juegos, quería algo más, quería probar esos labios que me
volvían loca, quería sentarme en él y hacerle gritar mi nombre. Y al
fin, tuve la oportunidad.
Era viernes por la noche, Hermione estaba
alejada de nosotros por la relación que mantenía mi Weasley favorito con
la pesada de Brown. Así que solo andábamos Ron, Harry y yo por el
pasillo, conversando.
-Al fin es viernes, ha sido demasiado trabajo por una semana ¿cierto? - comentó mi amigo pelirrojo -
-Siempre será demasiado trabajo para ti, Ron - le contesté, a lo que él y Harry rieron -
-Es cierto
-¿Qué es cierto? - apareció de pronto Lavender -
-Ah... Nada – dije cortante, no es que la odie, pero no es de mis personas favoritas -
-De acuerdo, Ro-Ro ¿Me acompañas a dar un paseo por el lago negro?
-Ah... ¿Segura que quieres ir ahora? Es tarde y...
-Sí, quiero ir ahora Ronnie
-Pero Lav...
-Ro-Ro, sabes que no me gusta que me digan no - dijo apunto de hacer un berrinche -
-Pero... - ella lo miró amenazante, a lo que él aceptó - esta bien, vamos - dijo sin ganas - nos vemos luego chicos - y se fue, jalado del brazo por Brown -
-Pobre - dijimos el azabache y yo al mismo tiempo, hubo unos segundos de silencio, hasta que hablé -
-Eh... Harry, ¿podemos hablar?
-Claro, dime - lo noté algo serio -
-En privado
-¿Y dónde sería eso? - me respondió sin mirarme -
-Sígueme
Avancé y sentí sus pasos detrás de mi, lo guié hasta un pasillo desierto.
Con
un simple 'alohomora' abrí la puerta de un salón y dejé que entre primero. En
los cortos segundos en los que él caminaba hacia adentro dándome la
espalda, aproveché en acortar mi falda con un simple movimiento de
varita. Él volteó a verme y habló.
-¿Qué sucede, ______?
Cerré la puerta, y caminé al centro del aula, él posó sus ojos en mis piernas, pero rápidamente levantó la mirada.
Me
senté en el escritorio, cruzando las piernas lo más sensual que pude,
siguió con sus ojos mis movimientos, vi que se tensó, moví el dedo
índice para hacer que esos ojos verdes esmeraldas se acercaran unos
pasos a mí.
-Dime ya, de qué querías hablar conmigo - habló algo nervioso mientras caminaba hacia mi -
-¿En serio no lo has notado?
-¿Qué no he notado?
Lo jalé por la corbata escarlata y dorada dejando solo unos centímetros de distancia entre ambos, y con nuestros labios casi juntos, le susurré.
-Que te deseo, Harry.

No hay comentarios:
Publicar un comentario