miércoles, 28 de septiembre de 2016

jueves, 4 de agosto de 2016

Epílogo

Epílogo



Habían pasado varios semanas, incluso meses, Harry y yo seguíamos escabulléndonos.

Era excitante escondernos por todo el castillo para hacerlo, en aulas vacías, en el bosque prohibido, la torre de astronomía. Incluso habíamos empezado a reunirnos mas seguido y no solo para hacerlo, conversábamos más, caricias, besos, Harry mencionó un par de veces que pensaba en dejar a Ginny, me dijo que estaba sintiendo algo fuerte por mi y quería que fuéramos más, pero no acepté, debo admitir que lo consideré pero temía que si formalizábamos la emoción de vernos disminuiría y todo se acabaría. Al principio no quiso pero terminé convenciéndolo y continuamos con las escapadas, aunque no todo el tiempo tuvimos suerte.

Hermione una vez nos encontró en el Invernadero, habíamos terminado de hacerlo y me acerqué para acomodar su corbata, estaba riendo por algo que dijo y tuve el impulso de besarlo, cuando la castaña entró y nos separamos rápido, nos miró pero no hizo ningún comentario al respecto, lo cual nos inquietó más, luego de eso empezó a prestarnos más atención cada vez que estábamos juntos, aunque al parecer, al cabo de una semana decidió olvidarlo porque había dejado de analizarnos.

Ginny nos vio una vez compartiendo miradas en un entrenamiento de Quiditch, no regresé al equipo, por cierto, Harry me explicó que decirle a Jimmy Peakes que tendría que dejar el equipo nuevamente ponía en riesgo su integridad física, y estaba bien por mi, yo solo acepté entrar para seducirlo. Me encontraba en las gradas con Hermione a mi lado, ella estaba concentrada en su libro, Harry me vio y sonrió, yo le devolví la mirada y le guiñé el ojo, él amplió aún más su sonrisa y me devolvió el gesto. Al día siguiente me contó que Ginny le había preguntado por qué había hecho eso, a lo que él le puso una excusa tonta que ella creyó, supongo que el amor sí es ciego después de todo.

Aunque para mala suerte de ambos, Ron nos había visto varias veces.

En un aula vacía, cuando nos besábamos, entró tan repentinamente que me asombra que no me haya roto el cuello por lo rápido que me volteé, o aquella vez en su dormitorio, se suponía que estaría en una cita con Lavender, habíamos calculado media hora hasta que Brown lo aburra y regrese, pero volvió a los 15 minutos, apenas y tuve tiempo de cubrirme con la capa de invisibilidad, aun así creo que vio una parte de mi antes de que me esconda por completo pues miró fijamente en dirección a donde me encontraba, tan quieta como podía, luego se enfocó en Harry quien tenía la camisa desabotonada hasta la mitad y el cabello mas desordenado de lo usual. Sin mencionar las miradas sospechosas que nos daba cuando regresábamos de estar juntos.

Ese día era más de medianoche y estábamos Hermione, Ginny, Harry y yo conversando en la Sala Común, cuando Ron entró con una expresión en su rostro que no veía hace tiempo, furia, al parecer nadie, además de mi, lo notó, se sentó en un sofá al lado de Harry, quien tenía a Ginny sobre sus piernas, y no habló nada hasta que Hermione se dio cuenta que el pelirrojo estaba callado, algo nada usual en él.

-¿Qué te sucede, Ron? ¿Otra pelea con Brown? - preguntó con un tono de burla -

-No - respondió tan cortantemente que acompañado con una mirada dura hizo que la castaña se quede paralizada en su asiento por un segundo -

-Wow, Ron, ¿qué fue eso? - le preguntó Ginny - si estas de mal humor por culpa de Lavender no te desquites con nosotros

Su hermano no respondió, sino que miró al suelo. Esto no era normal, a Ron no le importaba tanto Brown como para que que se ponga así por una discusión. Empecé a sentir nervios, tenía un mal presentimiento.

-Bueno - rompió el silencio Hermione, aclarándose la garganta - ya que alguien malogró el ambiente, me voy a dormir

-Espera, voy contigo - dijo Ginny poniéndose de pie - te veo mañana

Se dirigió a Harry esta vez, le dio un corto beso en los labios, no quise ver, asi que volteé y noté que Ron miraba con rabia la escena, nada bueno iba a pasar.
La menor de los Weasley alcanzó a Hermione que la esperaba al pie de las escaleras, lista para ir al dormitorio de chicas.

-Bueno, creo que también me voy - dije -

Me paré mientras veía como desaparecían hacia sus cuarto, quería escapar de ahí pronto, parecía que Ron llevaba una bomba gigante dentro de él que en cualquier momento iba a explotar.

-No, _______, quédate, quiero hablar contigo y Harry - su tono me causó escalofríos -

Era todo, Ron ya lo sabía, estoy segura. Parecía que un dementor me había besado, sentí miedo, a pesar de que solo se trataba de mi mejor amigo.

Harry me vio y lo supo también, si él estaba pálido, no quiero ni imaginarme como estaba yo.

-¿Qu-Qué pasó, amigo?

-NO ME LLAMES AMIGO - gritó perdiendo la compostura - ¡TRAIDOR!

-¡Ron! - intervine yo - ¡Calmate! ¿Qué pasó? ¿Qué tienes? ¿Por qué reaccionas así?

-¡Y todavía lo preguntas! - volteó a verme - ¡que cínica eres!

Harry y yo nos quedamos en silencio, pude sentir sus nervios. Mi varita estaba en la mesa del centro, si me agachaba para tomarla podría ser peor, además Ron estaba más cerca.

-¿Creían que no me iba a dar cuenta? Como se escabullían - empezó a acercarse mientras nosotros retrocedíamos, mi varita estaba cada vez más lejos - esas miradas y sonrisas sospechosas, ah - me miró con ira - vi tu cabello ese día, creí que era producto de mi imaginación pero ahora lo he comprobado, estabas bajo la capa de invisibilidad, ¿cierto?

-Ron, escucha, te estas confundiendo - seguí negándome -

-¿Ah si? ¿Tu crees? ¿Qué hacían ese día en el aula?, el día que según ustedes "me desmayé"

-Ya te dije - le contestó Harry - había ido a buscar mi libro y _______ me acompañó

-Ah, de pociones, ¿cierto?

-No - hablé antes de que Harry conteste - de transformaciones

Seguro Ron lo recordaba y quería confundirlo para probar si mentía. Weasley volvió a enfocar su vista en mí.

-Curioso - miró arriba, como si recordara algo - porque dijeron que no lo habían encontrado, pero esa noche, cuando fui al cuarto a dormir, vi tu mochila tirada en el piso, Harry, y cuando la levanté se cayeron tus libros y ¿sabes cual estaba ahí? - volvió a vernos a ambos, con una sonrisa de loco - exacto, transformaciones

Y otra vez, cambió su expresión a una furiosa.

-No te dije nada porque pensé, oh, seguro mi AMIGO no lo vio, esos lentes no le ayudan mucho

Harry agachó la cabeza, yo solo quería largarme de ahí junto a él. Volví a ver mi varita, mientras pensaba en como podía salir de esta.

-Pero luego vinieron las miradas cómplices que se daban y cómo desaparecían de pronto - continuó - esa vez en el aula que estaban más cerca de lo que deberían, todo empezó a encajar a mi cabeza, seguí tratando de hacer memoria, asegurarme de que no se me había pasado algo, así que hoy volví a hacer el recorrido que había hecho ese día en la noche y cuando llegué al aula de transformaciones... lo recordé

-¿R-recordar? ¿Qué recordaste? - pregunté sin poder ocultar mis nervios -

-Todo, _______, lo recordé todo. - sus brazos se tensaron como esa vez - Lo que vi en el aula de transformaciones

No podía verlo a los ojos, no sabía si por el miedo de haber sido descubierta o por la vergüenza, agache la mirada y la vi. Vi la solución, la varita de Harry estaba sobresaliendo de su bolsillo, mi rostro se iluminó. Moví lentamente mi mano, hasta que sentí su varita. La saqué pero antes de que pueda decir el hechizo, Ron me vio.

-Expelliarmus - gritó -

Y la varita de Harry se fue volando de mi mano hasta la suya.

-No, no volverás a hacerlo ______ - se puso detrás de nosotros y nos llevó de nuevo hasta el sofá, tomo mi varita y se sentó frente a nosotros - ahora sí ustedes dos, par de traidores, van a decirme todo, ¿desde cuando le pones los cuernos a mi hermana, maldito? - empezó a alterarse - ¿¡desde cuando se revuelcan!? - se puso de pie, exaltado - ¿¡DESDE CUANDO ME VEN LA CARA DE ESTÚPIDO!? ¡CONTESTEN ANTES DE QUE LES LANCE CRUCIOS A LOS DOS!

-¡RON! - gritó alguien desde la escalera - ¿qué te sucede?

Solo esto faltaba, por su voz supe quien era, y al fijarme en la expresión de horror del ojiverde lo confirmé, ahora sí, ya no había escapatoria.

-Ven aquí, Ginny - la llamó su hermano sin dejar de vernos -Harry y ______ tienen una historia que contarnos.

FIN

Parte XII

XII



-¿Qué demonios estan haciendo?

Harry y yo nos levantamos rápido.

-¿Que significa esto? - sus brazos estaban rígidos de la furia, y sus puños apretaban tan fuerte que la sangre se le acumuló en los nudillos - Eres un maldito Harry, ¿¡como pudiste hacerlo!?

-Ron - intenté calmarlo -

-¡Tu callate ______! No eres mejor que él, creí que eras mi amiga pero solo eres una perr...

-¡Ron! - Harry lo calló antes de que termine -

Yo estaba tan nerviosa que no podía abotonar bien mi blusa, mi vista estaba nublada no se si por la adrenalina del momento o por las lágrimas que amenazaban por salir, logré divisar a Harry quien estaba subiendo el cierre de su pantalón cuando Ron volvió a explotar.

-¡Y la defiendes! Eres un hijo de puta, Harry, como te atreves a ponerle los cuernos a mi hermana, eh - se acercó a él y lo empujó con tanta fuerza que el azabache retrocedió varios pasos - lo vas a pagar - dijo y alzó el brazo para lanzarle un golpe -

No podía quedarme ahí y dejar que Ron le haga daño, así que hice lo primero que se me cruzó por la cabeza.

-¡Desmaius!

Y Ron calló al suelo al instante. Harry me miró, vi tanta preocupación en su rostro que estaba a punto de ponerme a llorar de la preocupación.

-¡Maldición, ______! ¿Qué hacemos ahora?

-No... no lo sé - estaba nerviosa, las manos me temblaban y ahora sí que las lágrimas salieron de mis ojos -

Harry se tomó la cabeza despeinando aún más su cabello y fijó sus ojos verdes en mi. Todo se había ido al infierno en cuestión de minutos. Teníamos que pensar en algo rápido, el hechizo no duraría mucho más tiempo.

Seguimos en silencio por un rato, Harry estaba terminando de alistarse, yo solo había logrado ponerme la blusa cuando algo vino a mi mente, ¿podría ser posible...?

-Termina de alistarte - le dije a Harry -

-¿Qué?

-Hazme caso - me puse la falda y me acerqué a Ron con mi varita en la mano -

-______, ¿qué vas a hacer? - preguntó mientras terminaba de acomodar su corbata -

-Confía en mi - me agaché y apunté mi varita a su cabeza - Obliviate

Una bruma plateada salió de la punta y Ron movió un poco su cabeza, pero siguió tendido en el piso.

-¿Ya habías hecho este hechizo antes? - me preguntó -

-No - contesté levantándome, lo miré, ya había terminado de vestirse por completo -

Yo me puse mi corbata y capa. El silencio reinaba en el aula, no sabía qué decir después de esto, pero él habló.

-______, lo que pasó...

-Lo sé - interrumpí, voltée a verlo y él me devolvió la mirada con aquellos ojos que tanto me encantaban - fue un error, Harry y...

-No - me cortó él esta vez -  es lo que quería decir, en realidad fue...

Un gemido nos hizo girar a ambos a la vez, volteamos y bajamos la vista a donde provenía ese quejido, nuestro amigo estaba despertando.

Harry y yo nos acercamos rápidamente a él, arrodillándonos cada uno a su lado. Intercambiamos miradas nerviosas, no estaba segura de si el hechizo funcionaría, y por cómo me vio Harry, él tampoco.
Poco a poco Ron se fue incorporando.

-Auch - se tocó la cabeza - ¿qué me pasó? Siento como si me hubiera arrollado el autobús noctámbulo

-Te desmayaste, amigo - respondió Harry, tratando de ocultar sus nervios -

-¿Qué? - preguntó confundido - ¿c-cómo así?

Harry me vio y supe que quería ayuda.

-No... No sabemos - solté, los dos me vieron confundidos - estaba con Harry bu-uscando su libro de

transformaciones, cuando escuchamos un golpe afuera, salimos y estabas tirado en el piso

-Qué extraño - respondió el pelirrojo sobando su cabeza - lo último que recuerdo es estar buscando a Harry porque Ginny me lo pidió - pude ver que la mano de Potter se tensó y agarró el extremo de su capa en un puño - empecé a preguntar por ustedes y luego... Padma, no Parvati, no... Bueno no importa en realidad, nunca las supe diferenciar, me dijo que los había visto yendo por aquí así que vine - en este punto me asusté, temía que siga recordando y todo se vuelva a hundir - y... y no recuerdo más - frunció el ceño confundido -

-Qué... raro - dijo Harry -

-Sí - me apresuré a decir para cambiar de tema - no es normal que te desmayes así de la nada y no recuerdes las cosas, será mejor que vayamos a la Sala Común a descansar

-Pe- pero

-Ya, no te esfuerces Ron - lo calmó Harry -

Lo ayudamos a levantar y salimos del aula.

-¿Y-y encontraste tu libro de transformaciones? - le preguntó a su amigo -

-Ehh, no, pero ya mañana lo busco, vamos

Llegamos hasta un corredor donde ya habían más estudiantes, cuando Ron volvió a hablar.

-¿Por cierto llegaron a probar el puré de calabaza en la cena?

-Ah... sí - respondió Harry mirándome - estuvo sensacional

Yo sonreí y él me devolvió el gesto.

Llegamos a la Sala Común y la pelirroja se abalanzó sobre él, Potter le devolvió el abrazo pero con menos intensidad. Y mientras Hermione veía preocupada a Ron, Harry me guiñó el ojo con cómplicidad.

Estuvo mal, lo sé, pero me encantó y no me arrepiento, al fin puedo decir que fue mío, al fin Harry Potter ha sido mi amante, mi amante prohibido.

Parte XI

Parte XI





Me besó.

Esta vez no fui yo, si no él.

No me dio tiempo de reaccionar, al igual que yo no le di el tiempo aquella vez.

Estaba confundida, parecía un sueño, un sueño hecho realidad. Pero sus labios, sobre los míos, como esa noche, su mismo sabor y su olor tan embriagador, todo era tan real.

Así que reaccioné y respondí a su apasionado beso.

Rodeé su cuello con mis manos y él hizo lo mismo con mi cintura, apegándonos más.

Se sentía tan bien probar esos labios de nuevo, mejor que la cerveza de mantequilla, me atrevería a decir.

Yo iba retrocediendo hasta que mi espalda tocó la pared, di un salto rodeando su cadera con mis piernas, presionando nuestras intimidades.

Ambos gemimos.

Él siguió con su beso cargado de lujuria, bajando a mi cuello, depositando suaves besos y a la vez tocando mis piernas, levantándome más, haciendo que yo vuelva a soltar un gemido, me llevó hasta el escritorio, quitándome la corbata y la blusa con desesperación, cuando se hubo desechado de esas prendas, se separó y me contempló, me sonrojé y él sonrió, haciendo temblar mis piernas.

-Eres hermosa, ______

Lo dijo con mucha ternura, entre sorprendido y maravillado, como si recién lo hubiera notado, pero no tuve tiempo de pensar más, pues se volvió a acercar a mi rápidamente, depositando besos por mi pecho, abrazándome, besándome, quitó mi brazier y lo tiró quién sabe donde, bajó sus besos a mis pechos dándome placer. Su boca siguió descendiendo, hasta besar mi vientre, y luego volvió subir sus labios, sentí sus manos tratando de desabrochar la cremallera de mi falda, lo ayudé y él se deshizo de la prenda tan rápido como pudo, y con la misma velocidad me quitó las bragas.

Lo besé como nunca antes había besado a un chico, bajé del escritorio y lo acorralé. Le quité la corbata que aunque lo hacía ver increíble, estorbaba, volví a besarlo mientras desabrochaba su camisa, cuando la quité por completo mis manos acariciaron su tan fornido pecho y mis labios bajaron haciendo un recorrido, desde su barbilla, hacia el cuello, besando su pecho, llegando al torso, desabroché sus pantalones y se los saqué rápidamente; por el bulto en sus boxers supe que estaba tan ansioso por esto como yo.

Mientras acariciaba su pecho él me levantó y me volvió a sentar en el escritorio besándome salvajemente, sus manos iban desde mi cuello a mis pechos, masajeándolos, tocando mi cintura, delineándola con sus dedos, a mi trasero, apretándolo, luego hacia mis piernas. Estuvimos acariciándonos y disfrutando el momento durante un rato hasta que él separó mis piernas y se puso en medio de ellas. Lo miré para encontrarme con sus ojos verdes brillantes, que se habían oscurecido por la lujuria, lo besé y cuando me separé de él, me observó expectante y pude entender su mirada, me estaba pidiendo permiso para seguir, si supiera que eso no era necesario, llevaba esperando esto por mucho tiempo, aun así asentí, él me sonrió y me besó, y en ese momento sentí una sensación única, al fin sucedía, Harry Potter me estaba haciendo suya... Y él era mio. Me levantó y me echó en el escritorio, seguimos gozando del placer que nos proporcionaba el cuerpo del otro por un buen rato hasta que al fin llegamos al climax, me sentía en la cima y por la sonrisa que esbozó Harry, supe que él se sentía de igual manera.

Recostó su espalda en el escritorio y me abrazó, colocándome encima suyo, juntando nuestros pechos, sintiendo nuestros corazones latir rápido.

Ninguno de los dos dijo nada, él seguía dentro de mí y así me sentía completa, feliz.

Todo fue tan perfecto, que aún no podía creer que había sido real, pero de algo estaba segura, si esto era un sueño, no quería despertar.

-Harry, ______, ¿están aquí...? - dijo alguien abriendo la puerta, reconocí su voz y entré en pánico - ¿¡Qué demonios!?


Ok, ahora sí, despiértenme.

martes, 2 de agosto de 2016

Parte X

Parte X



No recuerdo cómo fue que salí de la ducha, de hecho, no recuerdo nada después de esos 30 minutos que pasé en el baño desahogándome con lágrimas. Ni siquiera tengo idea de cómo llegué a mi cama, ni cómo me quedé dormida.
Pero cuando desperté, recordé todo lo que había pasado la noche anterior con Harry, y no tenía ni la más mínima gana de levantarme, no creo que pueda volver a verlo a los ojos por la verguenza así que ese día no fui a clase.

Por la tarde, Hermione tocó la puerta de mi dormitorio, pero no le contesté, luego de varios minutos me dijo que podía confiar en ella, que para eso eran las amigas y casi me convenció, pues estaba a punto de abrir la puerta pero recordé que no podía contarle algo como eso, con Harry era suficiente, no soportaría el odio de Hermione también, además escuché sus pasos alejándose luego de unos segundos.

Al día siguiente volví a clases, y antes de que siquiera pudiera empezar a tomar mi desayuno Hermione y Ron empezaron a preguntarme por qué no había salido el día anterior, no tenía ánimos para inventar algo más creíble, así que solo les dije que me dio pereza salir de la cama, solo noté, mientras le daba una mordida a mi biscuit, que se miraron entre ellos. No me creían, era obvio, pero no volvieron a preguntar.

Pasó una semana, y no volví a hablar con Potter, ni siquiera lo miraba, si me encontraba hablando con Ron o Hermione y de pronto venía él, me excusaba y dejaba el lugar.
Y no hace falta mencionar que ya ni siquiera iba a los entrenamientos de quidditch, y no es que él me haya insistido a que asista tampoco.

Me sentía triste, no ver esos ojos desde que me dio esa mirada de arrepentimiento, era doloroso.
Por suerte, además del primer día después del "incidente", Ron no notó mi cambio de ánimo, pero Hermione, bueno esa chica es muy lista, ella sí se dio cuenta que algo más me pasaba, por qué ya no reía como antes, ni pasaba tiempo con los tres, obviamente no le conté lo que pasó con Harry, solo volví a mentir diciéndole que estaba preocupada porque no me había ido tan bien en encantamientos como quería, ella se ofreció a ayudarme, pero me negué, yo era buena en esa materia, solo no quería que supiera la verdad, me di cuenta, por su mirada, que sabía que le estaba mintiendo, más no insistió, y le agradecí internamente el gesto.
Pasó otra semana y no recuerdo haberme sentido tan fatal en mi vida.

Aquella noche, andaba con Ron por el pasillo, luego de terminar la cena, él hablando sobre Defensa Contra Las Artes Oscuras y de cuanto odiaba a Snape, y yo sumergida en mis pensamientos, cuando oí una voz que me sacó de mi mundo.
Era su voz.

-Hola chicos
-Hola, Harry - contestó alegremente Ron -
-¿Qué hacen?
-Hablando de DCAO y de lo pesado que es Snape ¿Te has dado cuenta cómo...?
-Sí... - dijo el azabache, interrumpiendo a su amigo -

Aunque estaba evitando a toda costa verlo, sentía claramente la mirada de Harry sobre mí

-Pero ni siquiera he terminado de...
-Ah... ¿Ron?
-Dime, amigo
-¿Me dejas hablar a solas con ______?
-Ah, cla-claro

La cara de Ron mostraba sorpresa, pero no tanto como la mía ¿Para qué quisiera hablar Harry conmigo? Bueno, sí, de demasiadas cosas, pero ese no era el punto, lo era el hecho de que yo no quería hablar con él, (¿o sí?)  pues temía que me haga sentir aun peor, acusándome por mi 'inadecuado comportamiento'.
Cuando mi Weasley favorito se fue, él habló.

-Hola, _____
-Harry - susurré, mirando al suelo -
-______
-mmm
-Mírame

Me sentí pequeña, me sentí débil y sin fuerzas, mas no cobarde, levanté mi mirada encontrándome con la verde suya y quise bajar la vista al instante, pero no lo hice
¡Soy una Gryffindor!

-¿Qué ocurre? - dije esa vez más segura -
-¿Podemos hablar? - me preguntó -
-Claro, dime
-En privado - vaya, deja vù - ven, sígueme - me ofreció su mano, mas no la tomé, él al ver mis pocas intenciones de responder a su gesto, empezó a caminar -

Me dirigía hacia un pasillo desierto, al rato me di cuenta que era el mismo por donde yo lo llevé esa noche ¿Qué era lo que pretendía? ¿Burlarse de mí?

-Ha-Harry
-Shhh, alohomora - abrió la puerta tan fácil como lo hice yo esa vez - entra - no le contesté, solo obedecí, ingresé y se me cruzó la estúpida idea de volver a sentarme en el escritorio, pero la deseché al instante -
-¿Qué sucede, Harry?
-No lo sé, ______ ¿Qué sucede?
-Ah...
-¿Qué sucede conmigo? Algo esta mal
-¿De qué hab...?
-¿Por qué no dejo de pensar en ti? ¿Por qué en las últimas dos semanas en lo único que pienso es en ti, en tus labios, en tu forma de besarme, en cómo tu cuerpo encajaba perfectamente con el mío?
-Harry...
-¿Es qué no lo entiendes?
-¿Entender qué?

-Que también te deseo, ______.

Parte IX

IX



Y lo besé.           

Tomé su rostro entre mis manos y lo besé tan rápido que no le di tiempo de reaccionar, pero ¡vaya! Sus labios sabían mejor de lo que imaginé, al principio él se quedó estático, pero luego me siguió el ritmo, abrió su boca dejándole el paso libre a mi lengua, exploré cada rincón al igual que él lo hacía con la mía.

Él era tan bueno besando, que casi parecía un sueño, un sueño que iba a aprovechar, así que abrí las piernas y él se situó entre ellas, sentí una presión en mi centro y supe que se estaba excitando, gemí al sentir aquel bulto, él acariciaba mi cintura, luego pasó a mis piernas, tocándolas, me levantó la falda y volvió a presionar su eje en mi centro, subió sus manos hasta mi trasero apegándome más a él, volví a gemir, puse mis manos entre sus cabellos para profundizar aquel beso, mientras él seguía acariciando con desesperación desde mi cintura, hasta mis piernas y muslos, bajé mis besos a su cuello, él gimió, volví a subir mis besos a sus labios, rodeé su cadera con mis piernas presionando más nuestros centros, ambos gemimos, apretó más mi trasero con sus manos mientras me besaba con pasión, y luego se separó bruscamente de mi.

-¡No!

-¿Qué sucede? - pregunté algo agitada y sorprendida por su cambio de actitud -

-Esto, esto esta mal - respondió con la respiración entrecortada, tenía los labios rojos e hinchados, prueba del salvaje beso que él mismo acababa de romper -

-Harry - dije... tratando de calmarlo antes que se altere más -

Pero él simplemente me miró arrepentido y sin más, se fue del aula, azotando la puerta.

No sabía cómo sentirme ¿Había hecho algo mal? Bueno, mejor no me respondo, pero es que... él, vaya, es la primera vez que lo besaba y, fue... demasiado bueno, al menos el poco tiempo que duró, aún podía sentir sus labios sobre los míos, su sabor, y su erección en mi entrepierna, no podía sacármelo de la cabeza.

Pero por otra parte, él se había ido a mitad del beso, ¿no le habrá gustado? o peor aún, seguro ahora me odia, en ese momento fui consciente de que Harry probablemente nunca más quiera verme, ¿cómo podría verlo ahora? No podía creer lo idiota que fui.

Pensando en eso y en las terribles cosas que se vendrían ahora, me baje casi inconscientemente del escritorio y caminé hacia la Sala Común.

Aún seguía perdida en mi mente cuando dije la contraseña incluso antes que la Señora Gorda la preguntara, entré, ni siquiera hice caso al llamado de Hermione, solo subí las escaleras hacia los dormitorios, por suerte ninguna de mis compañeras se encontraba en la habitación, así que aproveché el tiempo en tomar una ducha larga, y lloré, lloré como no lo hacía desde hace tiempo. Sabía que había cometido una estupidez, sabía que había perdido a uno de mis mejores amigos, Harry Potter.

Parte VIII


VIII





La semana pasó, y otra más. Todos los días me dedicaba a cautivar de alguna u otra forma a Harry, y él era, o muy inocente o muy tonto en no darse cuenta de mis intenciones, o quizá, simplemente no quería aceptar que su pequeña amiga fuera capaz de seducirlo.Pero ya estaba cansada de esos pequeños juegos, quería algo más, quería probar esos labios que me volvían loca, quería sentarme en él y hacerle gritar mi nombre. Y al fin, tuve la oportunidad.

Era viernes por la noche, Hermione estaba alejada de nosotros por la relación que mantenía mi Weasley favorito con la pesada de Brown. Así que solo andábamos Ron, Harry y yo por el pasillo, conversando.

-Al fin es viernes, ha sido demasiado trabajo por una semana ¿cierto? - comentó mi amigo pelirrojo -

-Siempre será demasiado trabajo para ti, Ron - le contesté, a lo que él y Harry rieron -

-Es cierto

-¿Qué es cierto? - apareció de pronto Lavender -

-Ah... Nada – dije cortante, no es que la odie, pero no es de mis personas favoritas -

-De acuerdo, Ro-Ro ¿Me acompañas a dar un paseo por el lago negro?

-Ah... ¿Segura que quieres ir ahora? Es tarde y...

-Sí, quiero ir ahora Ronnie

-Pero Lav...

-Ro-Ro, sabes que no me gusta que me digan no - dijo apunto de hacer un berrinche -

-Pero... - ella lo miró amenazante, a lo que él aceptó - esta bien, vamos - dijo sin ganas - nos vemos luego chicos - y se fue, jalado del brazo por Brown -

-Pobre - dijimos el azabache y yo al mismo tiempo, hubo unos segundos de silencio, hasta que hablé -

-Eh... Harry, ¿podemos hablar?

-Claro, dime - lo noté algo serio -

-En privado

-¿Y dónde sería eso? - me respondió sin mirarme -

-Sígueme

Avancé y sentí sus pasos detrás de mi, lo guié hasta un pasillo desierto.
Con un simple 'alohomora' abrí la puerta de un salón y dejé que entre primero. En los cortos segundos en los que él caminaba hacia adentro dándome la espalda, aproveché en acortar mi falda con un simple movimiento de varita. Él volteó a verme y habló.

-¿Qué sucede, ______?

Cerré la puerta, y caminé al centro del aula, él posó sus ojos en mis piernas, pero rápidamente levantó la mirada.

Me senté en el escritorio, cruzando las piernas lo más sensual que pude, siguió con sus ojos mis movimientos, vi que se tensó, moví el dedo índice para hacer que esos ojos verdes esmeraldas se acercaran unos pasos a mí. 

-Dime ya, de qué querías hablar conmigo - habló algo nervioso mientras caminaba hacia mi -

-¿En serio no lo has notado?

-¿Qué no he notado?

Lo jalé por la corbata escarlata y dorada dejando solo unos centímetros de distancia entre ambos, y con nuestros labios casi juntos, le susurré.


-Que te deseo, Harry.

Parte VII

VII



El viernes, después de clases tuve mi primera práctica de quidditch. Debo decir que di lo mejor para impresionar a Harry, y no era para menos, pues me contó que decirle a Jimmy Peakes que debía dejar el equipo no fue fácil, parecía que el chico iba a tirarle una bludger en cualquier momento. 

Para cuando la práctica hubo terminado, ya era de noche, la mayoría del equipo había dejado el estadio, a excepción de Harry, Ginny y yo. Aunque claro, no sabían que yo aún me encontraba ahí.
Ellos estaban en los vestidores, mientras esperaba afuera, escondida en la oscuridad, el momento en que la menor de los Weasley salga.

Vi una sombra moverse fuera del lugar, noté que era la pelirroja, esperé a que se alejara un poco más y entre por donde ella había salido... Y ¡Por las barbas blancas de Dumbledore! Ahí estaba mi amigo, mostrándome su muy bien trabajada espalda. 

Me quedé admirándolo por unos segundos y luego hice mi movida.
Me acerqué lento, sin hacer ruido, pegué mi cuerpo al de él y acaricié sus hombros.

-Linda espalda, Potter - susurré detrás de su oído, él se estremeció y volteó bruscamente, alejándose de mi -

-_______, ¡Demonios! ¿Qu-qué haces aquí? - preguntó más sonrojado de lo que lo había dejado el entrenamiento - 

-Disfrutando la vista - le dije con una sonrisa - 

Me miró en silencio por un segundo o dos. 

-Pues... De-deberías dejar de hacer eso - refutó algo agitado -

-¿Hacer qué, Harry? - volví a acercarme a él contorneando las caderas, se quedó viéndome por un momento y luego reaccionó, su rostro se tornó de sorprendido a serio - ¿Dejar de verte? 

-No, de hacer lo que has estado haciendo los últimos días

-¿De qué hablas? - me hice la desentendida - 

-No sé, estás... estás actuando raro 

-¿Raro? Claro que no - le sonreí inocente -

Él iba retrocediendo y yo acercándome, como un león acechando a su presa, hasta que quedó atrapado entre la pared y mi cuerpo.

-Sí, t-te noto distinta

-¿En serio? Yo me siento igual que siempre, Harry, incluso podría decir que - acerqué mis labios a su cuello y le di un corto beso, él soltó un suspiro y yo sonreí - estoy mejor que nunca - le di otro beso, más profundo y él tragó, tenso - 

-Pe-pero... 

-Nada, alucinaciones tuyas, Potter - susurré contra su cuello -

A pesar de que haya entrenado por horas, seguía oliendo tan bien como siempre, tan varonil y embriagador.
Me fue difícil levantar el rostro, pero lo hice, y me acerqué a sus labios, dándole un beso cerca de ellos, él volvió a tragar, me encantaba ponerlo nervioso.

-Adiós, Harry.

Y salí del lugar, sintiendo su mirada en el vaivén de mis caderas, sonriendo tanto física, como internamente, llegué a la sala común, tomé una ducha, pensando en el azabache, y preguntándome si él estaría haciendo lo mismo.

Ay, mi lindo y sensual amigo, Harry Potter, pronto caerás y pedirás por más.

Parte VI

VI



A la mañana siguiente, el día transcurrió normal. Empezó con transformaciones, tuvimos unas horas libres luego de encantamientos, finalizando con doble hora de pociones, y como siempre en esa clase, me senté con Harry, esta vez lo noté un poco incómodo y me preocupó, no quería que se aleje, al contrario, quería tenerlo cerca, que me deseara tanto como yo a él, no que se sienta incómodo a mi lado, así que decidí romper la tensión.

-Oye, Harry - susurré -

Él miraba al vacío, como perdido en sus pensamientos, así que tuve una idea. Estábamos es la penúltima

fila y la de atrás estaba desocupada. Así que me acerqué a él, y volví a susurrar en su oído.

-Harry - él dio un salto y casi se cae del asiento, pero por suerte nadie lo notó -

-______, ¿Qué-qué pasa?

Nuestras caras habían quedado muy juntas, tener así de cerca esos labios con los que tanto había soñado y esos ojos verdes en los que me perdía, era una gran tentación, tuve que reunir toda la fuerza de voluntad que había en mi para no besarlo en ese mismo instante.

-Acepto

-¿Qué? - me miró confundido, pero no se apartó de mi -

-Que... - me acerqué aún más y susurré en su oído, con el tono más sensual que pudo salir de mi boca en ese momento - Acepto ser parte de tu... equipo

-Ah... - se alejó de mi - bien, la si-siguiente práctica será este, eh... vi-viernes

-Genial - sonreí y mordí mi labio inferior, posó su vista en ellos por un segundo para después volver su mirada a Slughorn -

No pude evitar esbozar una sonrisa. Si el plan seguía yendo como iba en ese momento, en poco tiempo tendría sobre mi a Harry Potter.

Parte V

V



En la cena de aquel día tuve la oportunidad de sentarme al lado derecho de Harry. 
Él seguía igual que siempre conmigo, como si la escena del pasillo jamás hubiera ocurrido, no sabía si tomarlo como una buena señal o como una mala, de todas formas decidí darle algo en qué pensar en la noche.

Disimuladamente deslicé mi mano bajo la mesa y toqué su pierna, supe que había notado mi roce, pues detuvo su charla con Ginny, quien se encontraba a su lado izquierdo, para voltear a verme, mientras yo, seguía hablando con Ron sobre los Chudley Cannons como si nada pasara. Pero él me habló.

-Ah, ______ ¿Qu-qué estás haciendo?

Maldición Potter, no se atrevería a decir que estaba acariciando su pierna por debajo de la mesa, no frente a todos, no puede ser capaz, traté de disimular mi nerviosismo y volteé a enfrentarlo con una sonrisa.

-¿Si? Harry

-Ah... Digo que... Qué estás... - balbuceaba, mientras yo lo miraba rogando internamente que se callara -

-¿Qué sucede, Harry? - preguntó Ginny -

-¿Ah? No... Yo - le contestó aún mirándome, seguro vio en mis ojos la súplica de no delatarme - na-nada, Ginny - volteó a verla y dedicándole una sonrisa, volvió a su plática con ella -

Yo reprimí un suspiro de alivio, si Harry lo decía, me hubiera lanzado desde la Torre de Astronomía.
Saqué lentamente mi mano de su pierna, era rígida, musculosa, no pude evitar imaginármelo desnudo frente a mi, definitivamente, era mi perdición, cuando al fin logré quitar mi mano en su totalidad, él volvió a detener su charla con la pelirroja, pero esta vez no volteó a verme, si no simplemente retomó la conversación al cabo de un segundo o dos.

No sé en qué me estoy metiendo, no es que yo sea siempre así de atrevida, de hecho esta es la primera vez que lo intento, pero ya es muy tarde para retroceder, ya empecé con esto así que lo terminaré, sé que valdrá la pena y si de algo estoy segura es que tendré a Harry Potter entre mis piernas.

Parte IV


IV



Tenía un plan trazado, básicamente se trataba de ir lento, sin levantar sospechas, no podía simplemente lanzarme a sus brazos (o a su entrepierna) sin una explicación. Me aseguré de que nadie, a excepción de Harry, se diera cuenta de mis intenciones, o todo se iría al fondo del lago negro.
Y vi la oportunidad.

Eran pasadas las 20:00 horas, estaba saliendo de la sala común, caminando por el pasillo del 7mo piso, que, por cierto, se encontraba bastante solitario, todos ya deben estar en el Gran Comedor.
Y me puse a pensar, como siempre, en Harry, considerando las consecuencias en caso no resultara el plan que había estado preparando la última semana; las probabilidades de que todo saliera mal eran más altas que las que me decían que sí terminaría bien, pero cuando lo vi, caminando lento en dirección a mi, todas mis dudas se disiparon. Si no arriesgo, no gano.
Pero no reaccioné, en serio, me quedé viéndolo, paralizada, como si me hubieran lanzado un Petrificus Totalus. Él venía del entrenamiento de quidditch, era obvio, pues llevaba el uniforme y lucía cansado. Debería haberme puesto a actuar de una vez, pero no, los nervios invadieron cada parte de mi cuerpo, estaba ahí parada, quieta, mientras mi cerebro trabajaba a mil, cada vez se acercaba más.
Cuando mis neuronas al fin conectaron, me enderezé y decidí poner en marcha mi plan: caminé hacia él, lentamente, moviendo las caderas más de lo usual, él se dio cuenta de mi presencia y me miró extrañado, como tratando de adivinar quién era la persona que se acercaba, se sacó los lentes que aún tenían algo de barro, los limpió, se los puso de nuevo y al darse cuenta que era yo, me sonrió, maldición, si supiera lo que me causa, mi corazón se aceleró. Y me detuve, él también, encontrándonos a mitad del pasillo.

-Hola, Señor Capitán

-Jaja- su risa, una de mis debilidades - ¿Señor Capitán? ¿A qué viene eso?

-No lo sé, te vi, ahí, parado con tu uniforme y me recordó que eres el capitán del mejor equipo de quidditch, de la mejor casa de Hogwarts

¿En serio? ¿No se me ocurrió nada mejor?.

-Solo lo dices porque eres Gryffindor

-No, no solo por eso - lo miré directo a sus ojos verdes, hubo un silencio mientras me devolvía la mirada -

-¿Y lo de señor? - preguntó terminando con el momento -

-Bueno, le da más autoridad, ¿no lo crees?

Estúpida.

-Claro que sí, ______ - sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo cuando dijo mi nombre -

-De acuerdo Señor Capitán - por qué sigo con eso - ¿Qué tal la práctica?

-Bastante bien, aunque si aceptaras ser parte del equipo, sería mucho mejor...

-Harry...

-Vamos, _____, eres una de las mejores golpeadoras que he visto

-Ok, te prometo que lo pensaré, Potter - él me sonrió y sentí mi corazón latir aun más rápido, si es que eso era posible -

-Bueno – habló sacándome de mis pensamientos - me voy a tomar una ducha

-Claro... ¿Quieres que te acompañe?

-¿Qué? - abrió sus ojos con sorpresa -

-Jaja, solo bromeo, Harry... Creí que el mejor capitán de quidditch de Hogwarts entendería un chiste

-¿El mejor?

-Sí - me acerqué a él acortando la distancia entre nuestros cuerpos - el mejor, no seas modesto - acaricié su pecho lentamente y vi que se tensó -

-Ah... si tu lo dices, gracias - tragó -

-De nada, adiós Harry - acerqué mi rostro al suyo y le di un beso en la comisura de sus labios - te veo en la cena – y sin más seguí mi camino -

Él se quedó quieto, lo sé porque volteé a verlo, me dio tiempo de admirar su glorioso cuerpo desde atrás por unos segundos, y luego volvió a caminar en dirección a la sala común.
No era un gran paso, pero al menos lo había logrado, hice que se tensara, puse nervioso a Harry Potter.

Parte III

III


Pasaron los meses, y me alegró saber que la relación entre Harry y Cho no llegó más allá de un par de citas, pero él ni aún así me veía como algo más. 
Irónicamente, mi relación con Draco fue más larga, duramos hasta un mes antes de terminar el 5to año, quizá la presión de los exámenes, o el hecho de que se me complicaba reunirme con él ya que yo era parte del Ejército de Dumbledore y Malfoy era el que quería delatarnos, hizo las cosas cada vez más difíciles y al final decidimos terminar.

Las vacaciones la pasé en
La Madriguera, y para mi fortuna, o no, también llegó Harry. Juro que cada vez me volvía más loca por él, quería olvidarlo, esta vez de verdad, no sabía cómo hasta que una oportunidad apareció.

Los gemelos habían abierto su tienda de bromas en el Callejón Diagon, eran aún más geniales que Zonko. Cuando llegamos Fred nos hizo un tour por la tienda, y al terminar, mientras cada uno empezó a irse por su lado, me detuvo y me invitó a salir, acepté, claro, ¿quién podría decirle que no a un Weasley? Aunque no había muchos lugares a donde ir pues casi todo estaba cerrado por la amenaza que representaban los mortífagos, así que en nuestras citas la pasábamos en plazas muggles o en el segundo piso de "Weasleys Wizard Whezees" donde el pelirrojo dormía con su gemelo, aunque George salía cuando nosotros llegábamos, dándonos privacidad. Al llegar a La Madriguera, Ginny solía preguntar qué tal me había ido con su hermano, yo le decía que muy bien, y miraba a Harry para observar su reacción, a ver si al fin mostraba algo de celos, pero nada, Potter simplemente me daba una de esas sonrisas que podría derretir el Polo Norte para luego decir que se alegraba por mi.

Como es de suponer, lo mío con Fred solo fue un "amor de verano", a pesar de que el Weasley besaba como las mil maravillas, decidimos que lo mejor era dejarlo ahí, pues apenas íbamos a poder vernos en meses.

Mi 6to año en Hogwarts comenzó, todo iba como siempre, me centré en mis estudios como nunca, además no quería compreterme con nadie en caso ocurra un milagro y al fin Harry pueda fijarse en mi, pero a finales del primer semestre, el "elegido" pareció haber firmado un contrato que establece su determinación a verme simplemente como una de sus mejores amigas. Supongo que debería haberme resignado, pues parecía que nunca pasaría algo entre nosotros, pero no podía. Ahora lo quería más que nunca, como cuando algo es tan prohibido que llama aún más tu atención.

A Askaban todo, voy a hacer que deje de verme como una niña, le demostraré que he crecido, que ahora soy una mujer que lo desea más que a nada.
Y ya tengo algo en mente, seduciré a Harry Potter.

Parte II

II
 
 
 
Mientras cursábamos el 5to año, empecé a salir con uno de los chicos más codiciados de Hogwarts, Draco Malfoy, el príncipe de la casa de las serpientes.

Ya se imaginaran el revuelo que causó que una Gryffindor, amiga del "elegido", estuviera con un sangre pura arrogante de Slytherin como él.
 
Pero, no fue casualidad que acepté estar con Malfoy, sabía que mi amigo lo odiaba y fue por eso que le dije sí cuando me invitó a Madame Puddifoot a la 2da salida del año a Hogsmeade, fue bastante incómodo, de hecho, todo lucía tan delicado, el ambiente simplemente no ayudaba a aligerar la charla, igual me volvió a invitar a caminar por el lago, iba a negarme pero pensé en que una sola salida no le daría celos a mi amigo así que al final, accedí. Sorprendentemente, esta vez la cita salió muy bien, me divertí e incluso hubo un beso de despedida.
 
Entré a la Sala Común y noté que Hermione estaba leyendo una runas mientras Ron y Harry jugaban ajedrez a un lado, así que me acerqué a ellos, contándole a la castaña lo lindo y divertido que había resultado Malfoy, asegurándome, claro que el ojiverde lo oyera, a ver si al fin podría causarle celos, pero no funcionó, al contratrio.

Harry empezó a alejarse de mí, me trataba con indiferencia, ya  casi ni me hablaba. Recuerdo que una semana antes de navidad no aguanté más y le pregunté por qué se comportaba así conmigo y me dijo que era porque andaba con Malfoy, yo casi gritó de felicidad cuando me confesó eso, pues pensé que al fin había logrado ponerlo celoso, pero no fue así, me dijo que era porque no me convenía y que le hubiera gustado que ande con alguien mejor para que sea feliz, asi como él lo era con "Cho", sí, imaginen cómo me sentí en ese momento, quise picarle con mi varita en el ojo, pero me controlé y preferí no hacerle caso e intentarlo con Draco y he de admitir que fue bueno, muy bueno, mientras duró, claro.

Seguí con él para darle la contra a Harry, pero los días pasaron y empecé a sentir una verdadera atracción por Malfoy, era lindo y atento conmigo, totalmente diferente a como era con cualquier otro Gryffindor.
Fue con él con quien descubrí por primera vez lo que es el placer sexual, y si con Draco lo disfrutaba tanto, no pude evitar preguntarme
cómo sería compartir una noche de pasión con mi querido amigo Harry Potter.

Parte I

I
 
 

Conozco a Harry James Potter Evans desde el 1ero de septiembre de 1991 cuando ambos teníamos 11 años, destino o casualidad, los dos llegamos a parar en el mismo compartimiento del Expreso Hogwarts, junto a uno de mis mejores amigos, Ron Weasley.

Mi atracción hacia el azabache fue casi instantánea, al ver esos ojos verdes esmeraldas, sentí que mi pequeño corazón latía fuertemente y supe en ese momento, a pesar de haber sido una niña aún, que ese pequeño iba a ser muy importante en mi vida, y lo fue.

Nos convertimos en amigos desde entonces. Al principio no fue fácil convivir diariamente a su lado, pues sentía que me enamoraba más, mientras que mi amigo me veía casi como su hermana.

El tiempo pasó y luego de 3 años sin que se diera cuenta de lo que sentía por él, empecé a resignarme y decidí olvidarme de él.

Cuando empezó el 4to año fui al baile con un chico de Durmstrang, y luego salí un par de veces con Eddie Carmichael, un Ravenclaw lindo y atento, y sin darme cuenta, poco a poco dejé de lado mis sentimientos por Harry, hasta que me convencí de que ya lo había superado, pero vaya que estaba equivocada.

Cuando en 5to año me dijo que saldría con Cho Chang, y la odié internamente, supe que aún sentía cosas por el niño que vivió, aunque he de admitir que de niño le quedaba muy poco, ahora se había convertido en todo un joven, había crecido varios centímetros durante el verano, lucía más atractivo, y aunque lo oculte bajo su uniforme, poseía un buen físico gracias a los constantes entrenamientos de quidditch.

Sí, estaba siendo deseado por muchas, y ¿por qué no aceptarlo? Yo también era parte de ese grupo, deseaba a Harry Potter.

* * *

MI AMANTE PROHIBIDO




-¿Qué sucede, _____?

La morena cerró la puerta después de que el azabache entrara al aula, se sentó en el escritorio cruzando las piernas lo más sensual que pudo y con un movimiento del dedo índice hizo que esos ojos verdes esmeraldas se acercaran unos cuantos pasos a ella.

-Dime ya, de qué quieres hablar conmigo

-¿En serio no lo has notado?

-¿Qué no he notado?

Lo acercó a ella, jalándolo por su corbata escarlata y dorada, dejando solo unos centímetros de distancia entre ambos, y con sus labios casi juntos, ella le susurró.

-Que te deseo, Harry.

2da portada