martes, 2 de agosto de 2016

Parte X

Parte X



No recuerdo cómo fue que salí de la ducha, de hecho, no recuerdo nada después de esos 30 minutos que pasé en el baño desahogándome con lágrimas. Ni siquiera tengo idea de cómo llegué a mi cama, ni cómo me quedé dormida.
Pero cuando desperté, recordé todo lo que había pasado la noche anterior con Harry, y no tenía ni la más mínima gana de levantarme, no creo que pueda volver a verlo a los ojos por la verguenza así que ese día no fui a clase.

Por la tarde, Hermione tocó la puerta de mi dormitorio, pero no le contesté, luego de varios minutos me dijo que podía confiar en ella, que para eso eran las amigas y casi me convenció, pues estaba a punto de abrir la puerta pero recordé que no podía contarle algo como eso, con Harry era suficiente, no soportaría el odio de Hermione también, además escuché sus pasos alejándose luego de unos segundos.

Al día siguiente volví a clases, y antes de que siquiera pudiera empezar a tomar mi desayuno Hermione y Ron empezaron a preguntarme por qué no había salido el día anterior, no tenía ánimos para inventar algo más creíble, así que solo les dije que me dio pereza salir de la cama, solo noté, mientras le daba una mordida a mi biscuit, que se miraron entre ellos. No me creían, era obvio, pero no volvieron a preguntar.

Pasó una semana, y no volví a hablar con Potter, ni siquiera lo miraba, si me encontraba hablando con Ron o Hermione y de pronto venía él, me excusaba y dejaba el lugar.
Y no hace falta mencionar que ya ni siquiera iba a los entrenamientos de quidditch, y no es que él me haya insistido a que asista tampoco.

Me sentía triste, no ver esos ojos desde que me dio esa mirada de arrepentimiento, era doloroso.
Por suerte, además del primer día después del "incidente", Ron no notó mi cambio de ánimo, pero Hermione, bueno esa chica es muy lista, ella sí se dio cuenta que algo más me pasaba, por qué ya no reía como antes, ni pasaba tiempo con los tres, obviamente no le conté lo que pasó con Harry, solo volví a mentir diciéndole que estaba preocupada porque no me había ido tan bien en encantamientos como quería, ella se ofreció a ayudarme, pero me negué, yo era buena en esa materia, solo no quería que supiera la verdad, me di cuenta, por su mirada, que sabía que le estaba mintiendo, más no insistió, y le agradecí internamente el gesto.
Pasó otra semana y no recuerdo haberme sentido tan fatal en mi vida.

Aquella noche, andaba con Ron por el pasillo, luego de terminar la cena, él hablando sobre Defensa Contra Las Artes Oscuras y de cuanto odiaba a Snape, y yo sumergida en mis pensamientos, cuando oí una voz que me sacó de mi mundo.
Era su voz.

-Hola chicos
-Hola, Harry - contestó alegremente Ron -
-¿Qué hacen?
-Hablando de DCAO y de lo pesado que es Snape ¿Te has dado cuenta cómo...?
-Sí... - dijo el azabache, interrumpiendo a su amigo -

Aunque estaba evitando a toda costa verlo, sentía claramente la mirada de Harry sobre mí

-Pero ni siquiera he terminado de...
-Ah... ¿Ron?
-Dime, amigo
-¿Me dejas hablar a solas con ______?
-Ah, cla-claro

La cara de Ron mostraba sorpresa, pero no tanto como la mía ¿Para qué quisiera hablar Harry conmigo? Bueno, sí, de demasiadas cosas, pero ese no era el punto, lo era el hecho de que yo no quería hablar con él, (¿o sí?)  pues temía que me haga sentir aun peor, acusándome por mi 'inadecuado comportamiento'.
Cuando mi Weasley favorito se fue, él habló.

-Hola, _____
-Harry - susurré, mirando al suelo -
-______
-mmm
-Mírame

Me sentí pequeña, me sentí débil y sin fuerzas, mas no cobarde, levanté mi mirada encontrándome con la verde suya y quise bajar la vista al instante, pero no lo hice
¡Soy una Gryffindor!

-¿Qué ocurre? - dije esa vez más segura -
-¿Podemos hablar? - me preguntó -
-Claro, dime
-En privado - vaya, deja vù - ven, sígueme - me ofreció su mano, mas no la tomé, él al ver mis pocas intenciones de responder a su gesto, empezó a caminar -

Me dirigía hacia un pasillo desierto, al rato me di cuenta que era el mismo por donde yo lo llevé esa noche ¿Qué era lo que pretendía? ¿Burlarse de mí?

-Ha-Harry
-Shhh, alohomora - abrió la puerta tan fácil como lo hice yo esa vez - entra - no le contesté, solo obedecí, ingresé y se me cruzó la estúpida idea de volver a sentarme en el escritorio, pero la deseché al instante -
-¿Qué sucede, Harry?
-No lo sé, ______ ¿Qué sucede?
-Ah...
-¿Qué sucede conmigo? Algo esta mal
-¿De qué hab...?
-¿Por qué no dejo de pensar en ti? ¿Por qué en las últimas dos semanas en lo único que pienso es en ti, en tus labios, en tu forma de besarme, en cómo tu cuerpo encajaba perfectamente con el mío?
-Harry...
-¿Es qué no lo entiendes?
-¿Entender qué?

-Que también te deseo, ______.

Parte IX

IX



Y lo besé.           

Tomé su rostro entre mis manos y lo besé tan rápido que no le di tiempo de reaccionar, pero ¡vaya! Sus labios sabían mejor de lo que imaginé, al principio él se quedó estático, pero luego me siguió el ritmo, abrió su boca dejándole el paso libre a mi lengua, exploré cada rincón al igual que él lo hacía con la mía.

Él era tan bueno besando, que casi parecía un sueño, un sueño que iba a aprovechar, así que abrí las piernas y él se situó entre ellas, sentí una presión en mi centro y supe que se estaba excitando, gemí al sentir aquel bulto, él acariciaba mi cintura, luego pasó a mis piernas, tocándolas, me levantó la falda y volvió a presionar su eje en mi centro, subió sus manos hasta mi trasero apegándome más a él, volví a gemir, puse mis manos entre sus cabellos para profundizar aquel beso, mientras él seguía acariciando con desesperación desde mi cintura, hasta mis piernas y muslos, bajé mis besos a su cuello, él gimió, volví a subir mis besos a sus labios, rodeé su cadera con mis piernas presionando más nuestros centros, ambos gemimos, apretó más mi trasero con sus manos mientras me besaba con pasión, y luego se separó bruscamente de mi.

-¡No!

-¿Qué sucede? - pregunté algo agitada y sorprendida por su cambio de actitud -

-Esto, esto esta mal - respondió con la respiración entrecortada, tenía los labios rojos e hinchados, prueba del salvaje beso que él mismo acababa de romper -

-Harry - dije... tratando de calmarlo antes que se altere más -

Pero él simplemente me miró arrepentido y sin más, se fue del aula, azotando la puerta.

No sabía cómo sentirme ¿Había hecho algo mal? Bueno, mejor no me respondo, pero es que... él, vaya, es la primera vez que lo besaba y, fue... demasiado bueno, al menos el poco tiempo que duró, aún podía sentir sus labios sobre los míos, su sabor, y su erección en mi entrepierna, no podía sacármelo de la cabeza.

Pero por otra parte, él se había ido a mitad del beso, ¿no le habrá gustado? o peor aún, seguro ahora me odia, en ese momento fui consciente de que Harry probablemente nunca más quiera verme, ¿cómo podría verlo ahora? No podía creer lo idiota que fui.

Pensando en eso y en las terribles cosas que se vendrían ahora, me baje casi inconscientemente del escritorio y caminé hacia la Sala Común.

Aún seguía perdida en mi mente cuando dije la contraseña incluso antes que la Señora Gorda la preguntara, entré, ni siquiera hice caso al llamado de Hermione, solo subí las escaleras hacia los dormitorios, por suerte ninguna de mis compañeras se encontraba en la habitación, así que aproveché el tiempo en tomar una ducha larga, y lloré, lloré como no lo hacía desde hace tiempo. Sabía que había cometido una estupidez, sabía que había perdido a uno de mis mejores amigos, Harry Potter.

Parte VIII


VIII





La semana pasó, y otra más. Todos los días me dedicaba a cautivar de alguna u otra forma a Harry, y él era, o muy inocente o muy tonto en no darse cuenta de mis intenciones, o quizá, simplemente no quería aceptar que su pequeña amiga fuera capaz de seducirlo.Pero ya estaba cansada de esos pequeños juegos, quería algo más, quería probar esos labios que me volvían loca, quería sentarme en él y hacerle gritar mi nombre. Y al fin, tuve la oportunidad.

Era viernes por la noche, Hermione estaba alejada de nosotros por la relación que mantenía mi Weasley favorito con la pesada de Brown. Así que solo andábamos Ron, Harry y yo por el pasillo, conversando.

-Al fin es viernes, ha sido demasiado trabajo por una semana ¿cierto? - comentó mi amigo pelirrojo -

-Siempre será demasiado trabajo para ti, Ron - le contesté, a lo que él y Harry rieron -

-Es cierto

-¿Qué es cierto? - apareció de pronto Lavender -

-Ah... Nada – dije cortante, no es que la odie, pero no es de mis personas favoritas -

-De acuerdo, Ro-Ro ¿Me acompañas a dar un paseo por el lago negro?

-Ah... ¿Segura que quieres ir ahora? Es tarde y...

-Sí, quiero ir ahora Ronnie

-Pero Lav...

-Ro-Ro, sabes que no me gusta que me digan no - dijo apunto de hacer un berrinche -

-Pero... - ella lo miró amenazante, a lo que él aceptó - esta bien, vamos - dijo sin ganas - nos vemos luego chicos - y se fue, jalado del brazo por Brown -

-Pobre - dijimos el azabache y yo al mismo tiempo, hubo unos segundos de silencio, hasta que hablé -

-Eh... Harry, ¿podemos hablar?

-Claro, dime - lo noté algo serio -

-En privado

-¿Y dónde sería eso? - me respondió sin mirarme -

-Sígueme

Avancé y sentí sus pasos detrás de mi, lo guié hasta un pasillo desierto.
Con un simple 'alohomora' abrí la puerta de un salón y dejé que entre primero. En los cortos segundos en los que él caminaba hacia adentro dándome la espalda, aproveché en acortar mi falda con un simple movimiento de varita. Él volteó a verme y habló.

-¿Qué sucede, ______?

Cerré la puerta, y caminé al centro del aula, él posó sus ojos en mis piernas, pero rápidamente levantó la mirada.

Me senté en el escritorio, cruzando las piernas lo más sensual que pude, siguió con sus ojos mis movimientos, vi que se tensó, moví el dedo índice para hacer que esos ojos verdes esmeraldas se acercaran unos pasos a mí. 

-Dime ya, de qué querías hablar conmigo - habló algo nervioso mientras caminaba hacia mi -

-¿En serio no lo has notado?

-¿Qué no he notado?

Lo jalé por la corbata escarlata y dorada dejando solo unos centímetros de distancia entre ambos, y con nuestros labios casi juntos, le susurré.


-Que te deseo, Harry.

Parte VII

VII



El viernes, después de clases tuve mi primera práctica de quidditch. Debo decir que di lo mejor para impresionar a Harry, y no era para menos, pues me contó que decirle a Jimmy Peakes que debía dejar el equipo no fue fácil, parecía que el chico iba a tirarle una bludger en cualquier momento. 

Para cuando la práctica hubo terminado, ya era de noche, la mayoría del equipo había dejado el estadio, a excepción de Harry, Ginny y yo. Aunque claro, no sabían que yo aún me encontraba ahí.
Ellos estaban en los vestidores, mientras esperaba afuera, escondida en la oscuridad, el momento en que la menor de los Weasley salga.

Vi una sombra moverse fuera del lugar, noté que era la pelirroja, esperé a que se alejara un poco más y entre por donde ella había salido... Y ¡Por las barbas blancas de Dumbledore! Ahí estaba mi amigo, mostrándome su muy bien trabajada espalda. 

Me quedé admirándolo por unos segundos y luego hice mi movida.
Me acerqué lento, sin hacer ruido, pegué mi cuerpo al de él y acaricié sus hombros.

-Linda espalda, Potter - susurré detrás de su oído, él se estremeció y volteó bruscamente, alejándose de mi -

-_______, ¡Demonios! ¿Qu-qué haces aquí? - preguntó más sonrojado de lo que lo había dejado el entrenamiento - 

-Disfrutando la vista - le dije con una sonrisa - 

Me miró en silencio por un segundo o dos. 

-Pues... De-deberías dejar de hacer eso - refutó algo agitado -

-¿Hacer qué, Harry? - volví a acercarme a él contorneando las caderas, se quedó viéndome por un momento y luego reaccionó, su rostro se tornó de sorprendido a serio - ¿Dejar de verte? 

-No, de hacer lo que has estado haciendo los últimos días

-¿De qué hablas? - me hice la desentendida - 

-No sé, estás... estás actuando raro 

-¿Raro? Claro que no - le sonreí inocente -

Él iba retrocediendo y yo acercándome, como un león acechando a su presa, hasta que quedó atrapado entre la pared y mi cuerpo.

-Sí, t-te noto distinta

-¿En serio? Yo me siento igual que siempre, Harry, incluso podría decir que - acerqué mis labios a su cuello y le di un corto beso, él soltó un suspiro y yo sonreí - estoy mejor que nunca - le di otro beso, más profundo y él tragó, tenso - 

-Pe-pero... 

-Nada, alucinaciones tuyas, Potter - susurré contra su cuello -

A pesar de que haya entrenado por horas, seguía oliendo tan bien como siempre, tan varonil y embriagador.
Me fue difícil levantar el rostro, pero lo hice, y me acerqué a sus labios, dándole un beso cerca de ellos, él volvió a tragar, me encantaba ponerlo nervioso.

-Adiós, Harry.

Y salí del lugar, sintiendo su mirada en el vaivén de mis caderas, sonriendo tanto física, como internamente, llegué a la sala común, tomé una ducha, pensando en el azabache, y preguntándome si él estaría haciendo lo mismo.

Ay, mi lindo y sensual amigo, Harry Potter, pronto caerás y pedirás por más.